sábado, 28 de enero de 2012

De jugar en el Manchester con David Beckham a seminarista en Roma

Fuente: religiondigital.com

Phil Mulryne tenía fama de divertido, amigable y algo indisciplinado: lo mandaron a casa por saltarse la concentración con la selección en 2005 para tomarse unas cervezas. Después de dejar el fútbol, se volcó en el trabajo caritativo, y ahí fue donde lo encontró su obispo.