martes, 3 de junio de 2014

Su vida monástica no está reñida con las nuevas tecnologías, los once monjes del monasterio de la Trinidad, en Alicante, han entendido que la televisión y también Internet forman parte de la vida diaria de sus feligreses, así que llevan ya nada menos que once años manteniendo un canal de televisión con emisión ininterrumpida las 24 horas del día.

Todos son autodidactas, tal y como han relatado a los reporteros de 'A Fondo', han aprendido, como reconoce el cámara, el hermano Jacob González, "a base de echarle horas y trabajo".

El realizador, el hermano José Clemente, confiesa que "si no fuera monje no podría hacer este trabajo porque no transmitiría lo que quiero transmitir".

Es un canal sin publicidad y sin ánimo de lucro. En su parrilla encontramos información, debates, y la retransmisión de todas las actividades del Papa en castellano.

martes, 27 de mayo de 2014

ALGUNAS PREGUNTAS SOBRE LA BIBLIA

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jueves, 22 de mayo de 2014

viernes, 11 de octubre de 2013

MIGUELI Titulitis




Migueli

Allí, al terminar,
en el Juicio Final,
se presentaba un alma
a dar cuenta de su edad.
El Padre preguntó:
¿amaste, querida?
Y, tras suave carraspera,
empezó el alma a cantar:
Estudié un mogollón,
estudié un mogollón,
fui magistrado, físico,
psicólogo, inspector,
gané muy bien las pelas,
pero me acordé de Dios
y colaboré con gente
desde mi condición.
Fui experto en drogas,
asesor de integración,
leía y leía sobre marginación,
realizaba gestiones,
llené el ordenador,
tenía un gran despacho
para dar impresión
porque, con gente pobre,
ya sabe, mi Señor,
la importancia que tiene
hablar desde otra posición;
...otros, otros, otros,...
¡otros! tenían el contacto
con cada realidad
o mi cualificación
perdería veracidad.
Y Dios se levantó,
lo miró con cariño,
de pronto se volvió
y a todos lanzó un guiño;
sus ropas remangó,
descoronó el triángulo
y, bailándole al alma,
con garbo le cantó:
Yo tengo un culo,
yo tengo un culo,
y, podéis pasar por él
tú y tus "títulos".
El alma entristecida,
se deshacía llorando,
y Dios la consolaba:
¡Venga, no es para tanto!;
sí, pasarás el tiempo
en nuestra eternidad,
pero, para que te acuerdes
y nadie lo piense más,
un grupito de angelotes
por siglos te cantarán
este nuevo "versiculo"
que el mensaje aclarará:
Yo tengo un culo,
yo tengo un culo,
y podéis pasar por él
tú y tus "títulos".

QUÉ ESCÁNDALO DIOS QUE BULLA


QUÉ ESCÁNDALO

    G                  C
Al ciego de Jericó le cortaste el rollo
y lo hiciste vidente.
   G         Em
A Magdalena también,
  A7                D
aunque a ella la hiciste decente.
   G             C
Pescadores dejando flipando a los fariseos,
   G           Em        A7                  D
y la gente preguntando: ¿qué será este cachondeo?

CORO
   C                      G   Em
/Qué escándalo, Dios, qué bulla,
   C            D            G
la que se organizó por culpa tuya/

Los tontos a reír y los torpes a saber,
los ricos a compartir y los listos a no entender.
Los enfermos con la cara canija pero contenta,
y dando brincos y saltos: leprosos, cojos y abuelas.

/Qué escándalo, Dios, qué bulla,
la que se organizó por culpa tuya./

Judas el que te jodió y Juanito el tontorrón,
Magdalena la putita y Perico un cabezón.
Vaya panda que juntaste para montar esta fiesta
que se hizo apóstol tuyo hasta Mateo, el de hacienda.

/Qué escándalo, Dios, qué bulla,
la que se organizó por culpa tuya./

Decías que eras senda recta y todos iban a bandazos,
y a San Pablo, el hijopu... ¡qué caballazo!
A los presos que encontraste les diste la libertad
y a algunos resucitaste, la "basca quedó "pasmá".

/Qué escándalo, Dios, qué bulla,
la que se organizó por culpa tuya./

Una palomita que preñó a María,
una palomita que preñó a su prima,
una palomita que emborrachó a todos
y en Pentecostés preñó a muchas judías.

Pan por aquí, pan por allá
y pescadillas hasta para regalar.
Iban buscando Palabra
y les dabas de merendar.

Qué escándalo, Dios, qué bulla,
la que se organizó por culpa tuya
 
 

«El Serio» no rezaba, pero hizo una promesa a Dios
Pandillas, agresión a un policía y cárcel: hoy es rapero católico y formador diocesano de jóvenes
Pandillas, agresión a un policía y cárcel: hoy es rapero católico y formador diocesano de jóvenes
El Serio, en el centro y con cruz al cuello, junto a jóvenes de la parroquia.
Actualizado 3 octubre 2013  
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C.L. / ReL   
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Jaime Torres es el director asociado de la Oficina de Formación en la Fe de la diócesis de Little Rock, en Arkansas (Estados Unidos), y uno de los laicos de confianza del titular de la sede, Anthony Taylor, inconfundible porque es uno de los pocos obispos del mundo que lucen bigote.



Monseñor Taylor le ha confiado a Torres desde 2011 la Escuela de Evangelización San Andrés allí instalada, que tiene su propio método para "llevar Pedros a Jesús que sirvan, prediquen y amen al Señor Jesús más y mejor que nosotros mismos".



Con el traje y la corbata que lleva cada día a su despacho, Jaime Torres parece un tipo serio, y desde luego es alguien que se tomó en serio su vida y su responsabilidad ante Dios. Pero es también El Serio, su apodo como rapero, una actividad a la que consagra su tiempo libre pero que es también su seña de identidad evangelizadora. Y que apunta a la historia que hay detrás.

Líder pandillero
Nació en México en 1972 -tiene, pues, cuarenta y un años- y se trasladó a Los Ángeles (California) en 1986. Una edad muy peligrosa para los cambios, y más en el proceloso mundo de los barrios latinos de Estados Unidos. Se inició enseguida en una pandilla, pero su liderazgo natural le llevó a crear y encabezar la suya propia. A los quince años estaba metido de lleno en la violencia y las drogas.

"Yo era el líder y fundador de esa pandilla", explicó a Arkansas Catholic al asumir sus primeras responsabilidades diocesanas: "Usaba drogas y vendía drogas. Me metí en muchos problemas. No me gustaba la escuela. Sólo quería estar en fiestas. Muchos de mis amigos murieron. Soy afortunado de todavía estar aquí. Hubo ocasiones en que llegué a ser el blanco de disparos".

Tras ocho años de una vida de delincuencia durante la cual, venturosamente, se había librado de la muerte y de la cárcel, sus padres y él se trasladaron a Rogers (Arkansas) en 1995, con la idea de cambiar de vida. Pero no fue así: "Traje a mis amigos de California aquí y empezamos a vender drogas".

El presidio, un revulsivo
En 2000 agredió a un policía durante una fiesta y fue detenido. Pedían seis años de prisión, pero de nuevo tuvo suerte y se retiraron los cargos. No tardó ni una semana en repetir su acción, esta vez además mientras conducía borracho y sin carnet. Esta vez no se libró de acabar entre rejas.

La cárcel, sin embargo, fue buena medicina. Comprendió que así no podía seguir y aunque -confiesa- no sabía rezar, le hizo al Señor una promesa. Acudió a confesarse con el padre Miles Heinen, C.M., de la Congregación de la Misión (paúles), en la iglesia de San Vicente Paúl de Rogers, y éste le animó a involucrarse en los grupos de adultos de la parroquia.

Fuerza transformadora
Fue el principio del cambio radical. Además de casarse, en 2003 inició en la diócesis la organización Prevención y Rescate, que rescata a personas como él (pandilleros adictos a las drogas y al alcohol), y en 2006 creó Fuerza Transformadora, su propia asociación, y con el mismo objeto.



Y el rap que había practicado en su adolescencia adquirió un doble giro: de contenidos, pasando a ser un instrumento de evangelización, y de calidad, convirtiéndose en una opción casi profesionalizada.

Jaime Torres se convierte entonces en Serio (o El Serio), y bajo el lema Jesús en el barrio como estandarte -fue el título de su primer álbum- ha grabado varios discos y ofrecido conciertos en la mitad de los estados de Estados Unidos, así como en su México natal.

Con sus canciones lleva un mensaje de redención que no es solamente humana: si la evangelización fracasa, sostienen en la Escuela de San Andrés, no es "por el mensaje que anunciamos, sino por la forma en que lo transmitimos". Por eso, si es vía rap, tiene que ser rap bueno. 
 
VÍA: RELIGIONENLIBERTAD.COM