María León, directora de comunicación de Pedro del Hierro.

Es directora de comunicación de Pedro del Hierro y asesora de imagen de Las Rozas Village. Sonsoles Calavera la entrevistó hace poco en ALBA y María fue tan certera en sus respuestas que nuestro público, como si estuviera en un concierto, pidió “otra, otra, otra”. Aquí va.

-Si no le saco el tema, lo va a hacer usted: la familia.

-Es primordial en mi vida, la base de todo. Poder compartir mis penas y alegrías con los míos… no hay nada mejor en el mundo. Sin ellos, no sería igual de feliz.

-¿Están muy unidos?

-La unión es el ideal de mi familia. Por eso las reuniones de Navidad son la felicidad tremenda. Cuando vivía mi abuelo, eran espectaculares. Él era el núcleo, la cabeza. A su lado me sentía tan protegida…

-La educación en la fe…

-La recibí en casa, sí. Y en Entreolivos, mi colegio. No sabe lo agradecida que estoy.

-¿Por qué?

-Me ha aportado una solidez muy útil para desenvolverme en el mundo de la comunicación y la moda.

-¿Cómo es ese mundo?

-Hay gente de todo tipo, como en cualquier sitio.

-¿La miran mal?

-No. Bueno, puede haber quien no acepte que piense como pienso.

-Otros entrevistados me han dicho que si eres consecuente con tu fe…

-¿La gente te respeta? Sí, pero no todo el mundo. Habrá quien nunca la haga por muy consecuente que seas.

-Ante eso ¿qué hacer?

-Ser fiel a tus creencias y a tu personalidad, estar por encima de las críticas.

-¿Respeta usted a los que piensan distinto?

-¡Claro! Siempre y cuando no hagan daño a los demás.

-¿Y no será que Dios no está de moda?

-No. Además, no es cuestión de moda. Lo que sí ha podido quedar desfasado son otras cosas.

-¿Por ejemplo?

-La valentía para decir lo que se piensa. Con esto no quiero decir que no quede gente que lo haga.

-Usted, sin ir más lejos; otros, en cambio, callan.

-Quizás tengan miedo a ser etiquetados, cosa que no nos tiene que importar. A mí, ya digo, me da exactamente igual.

-Imagine que hablar claro le perjudica.

-No creo. Y si me perjudicase, no entendería por qué. ¡Son mis creencias! Forman parte de mí.

-Tiene las cosas claras. ¿Nunca duda?

-Por mucho que te inculquen la fe desde pequeño, a lo largo de la vida pueden surgir las dudas. A mí me ha pasado.

-¿Últimamente?

-No. Casi diría que es ahora cuando más cerca de Él me he sentido.

-¿La razón?

-Le iba a pedir que no me la preguntara. Responder me sería tan difícil como explicar el dogma de la Santísima Trinidad. Sólo puedo decirle que Dios me da fuerzas.

-¿Cuándo se las pide?

-Por las mañanas. Procuro buscar siempre un cuarto de hora para contarle mis preocupaciones, mis proyectos…

-¿Qué tal dialogar con Alguien que habla tan bajo?

-Me cuesta muchísimo, la verdad.

-¿Dónde más le pide fuerzas?

-En misa.

-¿Va todos los días?

-Me encantaría. Pero es que no paro. Suelo ir los domingos. ¿He dicho “suelo”? ¡Voy los domingos!
-¿No sale de la iglesia sin…?

-Haber rezado una salve a la Virgen María.

-¿Le tiene devoción?

-Sí.

-¿Bajo alguna advocación?

-Me gusta la de Guadalupe.

-Pensaba que al ser sevillana me diría la Macarena.

-Sevilla es el sitio donde más vivo la Semana Santa: el incienso, la cera, los tambores…

-La gente…

-Por supuesto, la gente. El ambiente es tremendamente religioso. Aunque, por desgracia, últimamente se respira tensión.

-¿Tensión?

-Una ya no va tan tranquila por la calle la madrugada del Jueves Santo: los ‘botellones’ delante de los pasos, la posibilidad de que te den un tirón…

-Si le robaran el bolso, ¿qué encontrarían?

-Este libro que llevo conmigo, por ejemplo. Me lo regaló mi amiga Maravillas. Se titula ‘La quiniela de tu vida’, del capuchino Ángel de Novelé. Lo abra por donde lo abra, siempre es una inspiración.

-Lea un punto al azar.

-A ver… ¡Ya! Este: “Quien sacrifica poco ama poco; quien sacrifica más ama más; y quien no sacrifica nada no ama nada”.